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El Merengazo del Atlántico no es solo un festival: es el origen de la historia latina en Canarias. Nacido cuando el merengue, la salsa y los ritmos caribeños conquistaban el mundo entre los años 80 y 90, fue el primer festival latino del archipiélago, un punto de encuentro cultural que marcó a toda una generación.
En una época en la que las islas comenzaban a abrirse al sonido del Caribe, el Merengazo del Atlántico se convirtió en un acontecimiento sin precedentes: escenarios vibrando al ritmo de orquestas legendarias, miles de personas bailando sin distinción y una conexión directa entre Canarias y América Latina a través de la música.
Aquellos eventos no solo trajeron artistas y canciones inolvidables, sino que crearon identidad, memoria y pasión, sembrando las bases de la escena latina que hoy forma parte esencial de nuestra cultura.
Reviviendo el espíritu de los 80 y 90, el Merengazo del Atlántico representa la nostalgia de una época dorada y la celebración de un legado que sigue vivo.
Un festival pionero, auténtico y profundamente atlántico, donde la música cruzó océanos para quedarse para siempre en el corazón de Canarias.
La Historia de los Merengazos del Atlántico
Santa Cruz de Tenerife fue testigo del primer macroevento gratuito que cambiaría la historia musical de las islas. La Plaza de España vibró con las primeras grandes estrellas latinas en un lleno histórico.
Edición tras edición, el Merengazo se convirtió en la cita obligatoria del año, reuniendo audiencias multitudinarias y estableciendo a Canarias como el epicentro del ritmo latino en Europa.
Una noche para la historia en Lanzarote. Más de 17.000 almas bailando al unísono frente a un despliegue de orquestas sin precedentes, documentado como una de las mayores fiestas vividas en las islas.
El escenario brilló con más fuerza que nunca con la llegada de figuras de talla mundial como Giselle D’Cole, elevando el prestigio del festival a niveles internacionales.
Momentos inolvidables donde el ritmo se unió al sentimiento, destacando presentaciones estelares como la del maestro Rey Ruiz, coreado por miles de asistentes emocionados.
La saga continuó demostrando su poder de convocatoria, manteniendo la temperatura al máximo con carteles de artistas que garantizaban horas de baile ininterrumpido.
Las fotografías históricas lo confirman: multitudes entregadas que no pararon de bailar hasta que salía el sol. El Merengazo era sinónimo de resistencia y alegría pura.
Santa Úrsula acogió el cierre de un ciclo glorioso. La Avenida de Las Palmeras fue el escenario del último magno evento registrado tras décadas de hacer historia y traer felicidad a Canarias.
ARTISTAS DEL MERENGAZO
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